“insaidaut-autsaidin” de Marc Torres
Una caja reversible, ahora por fuera es una pequeña capilla románica que invita al recogimiento y por dentro un enorme paisaje verde, y luego por fuera es una impresionante y expansiva pradera verde y por dentro una vacía y silenciosa capilla de piedra.
Esta caja me hace pensar en lo diferentes que somos los seres humanos, y cómo nos mostramos a los demás. Unos nos mostramos silenciosos, austeros, fríos quizás, mientras por dentro un hermoso verde paisaje está esperando emerger… Otros nos mostramos expansivos, corremos en todas direcciones sin ir a ninguna parte, y por dentro, somos pequeños como una fría y oscura capilla románica.
Unos no somos mejores que los otros, y los otros no son peores que los unos, porque todos somos iguales, al fin y al cabo, a todos nos gustaría ser lo que no somos, o mejor dicho, lo que creemos que no somos. Al tímido le gustaría ser más sociable, al popular le gustaría pasar más desapercibido, …
¡Qué sencillo sería si pudiésemos ser cajas reversibles!
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada